Valentina juega en sus cuadros magníficamente con los colores, con la luz, con las transparencias, con los reflejos, consiguiendo unos paisajes, que aportan alegría y serenidad que la propia Naturaleza nos transmite. Emoción, equilibrio, placidez, en sus bosques, en sus senderos, en sus árboles, en sus ramas que se acarician y se abrazan, antes de formar una tupida alfombra sobre el suelo. Troncos rectos, sólidos, perennes, ante el paso de tiempo, armonía de colores otoñales, paisajes arrancados a la propia Naturaleza, evocadores, nostálgicos, de tal modo que invitan a ser contemplados en un rincón íntimo para el propio disfrute y deleite emocional.

Esta es una visión aproximada de quienes la conocemos y valoramos los resultados de su constancia, la búsqueda de nuevas técnicas, el planteamiento de nuevos retos, que son las bases de su continua evolución, enriqueciendo de tal modo su obra pictórica que la llena de tinas impresionistas y de armonía y belleza.

Pilar Cámara Martínez

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